El agente del deportista: su régimen federativo

Las federaciones deportivas internacionales han establecido normas para los agentes del deportista, entre ellas la Federation Internationale de Football Association (FIFA), la International Basketball Federation (FIBA) o la International Association of Athletics Federations (IAAF).

Las federaciones deportivas españolas afiliadas a la correspondiente federación internacional, tienen su propia normativa sobre agentes, tal y como sucede en la RFEF, la Federación Española de Rugby (FER) y la Real Federación Española de Atletismo (RFEA); o se administran y gobiernan por el reglamento de la federación internacional, tal y como ocurre con la Real Federación Española de Balonmano (RFEBM), la Federación Española de Baloncesto (FEB), y la Real Federación Española de Voleibol (RFEV).

El autor Luis Marín Hita, señala que «la federación deportiva española que corresponda, regula a los agentes, aplicando como base la normativa de la federación internacional correspondiente, que interviene como legislación tipo, a la que deben ampararse y aceptar las federaciones nacionales, en el momento de regular su propio reglamento» (en A. Palomar Olmeda y otros, Derecho del deporte profesional, Aranzadi, Navarra, 2017).

Mi reflexión personal, es conforme con lo descrito por el autor Luis Marín Hita, pero profundizo aún más en el fondo del asunto, para hacer constar, que hoy en día existe una falta de regulación normativa referente a la profesión del agente del deportista. En lugar de adoptar y aplicar la normativa de la federación internacional, habría que crear un nuevo marco jurídico regulatorio del agente del deportista, para subsanar el vacío de la legislación estatal, y así de ese modo dejar de aplicar como norma base o tipo la normativa internacional.

La adhesión y concesión a la profesión de agente, es un tema complicado y complejo en las federaciones. Es habitual un examen anticipadamente a la obtención de la licencia. Aunque existen excepciones a esta habitualidad, las normas de la FIFA y las de la RFEF. En relación a la FIFA, sólo exige que los agentes o intermediarios, estén inscritos, por tanto, la RFEF suple el examen por un documento denominado declaración de intermediario. Deben cumplir la normativa FIFA y la de la RFEF, y su actuación deber ser correcta.

A mi juicio, es insuficiente el documento de declaración de intermediario, y la expedición de un carné de licencia de intermediario, tal y como establece la RFEF, para poder ejercer como agente del jugador. Porque partimos de la base, de que es un contrato difícil, y complejo, y encomienda al agente labores de asesoramiento, defensa, resolución de problemas fiscales y laborales, formalización de las cláusulas del contrato, derechos de imagen…En conclusión, se realizan operaciones del tráfico jurídico civil, fiscal y mercantil, que necesitan de una formación exclusiva y especializada.

Por tanto, el presente del fútbol moderno, demanda una preparación, formación y profesionalización del agente, para adaptarse a las vicisitudes actuales de tipo social, económico y jurídico de la industria del deporte..

En atención a lo antecedente, opino que la obtención de la licencia del agente, tendría que formalizarse con un curso teórico y práctico, con sus correspondientes exámenes, y un trabajo de investigación o de innovación de fin de curso; y así de ese modo se podrá adquirir una formación acorde a las actividades que ejercita el agente. Los que superen la prueba convocada a tal efecto, podrán conseguir una titulación federativa, que les capacite aún más para el ejercicio de su profesión. Además otorgaría a la relación entre agente y deportista, una mayor seguridad y garantía jurídica. El fútbol evoluciona, y se desarrolla en nuestra sociedad democrática avanzada y en la sociedad deportiva. Esta progresión y modernización, requiere la profesionalización del agente del deportista. Me atrevería a incluir un nuevo régimen jurídico para el agente del deportista, en el nuevo marco jurídico que configure y despliegue la nueva Ley del deporte.

Que las federaciones reglamentan y legalizan asuntos del contrato entre agentes y jugadores. Que algunos reglamentos federativos limitan la duración del contrato. La duración máxima establecida es de un año en la RFEA o dos años en la (RFEF, FIBA, IRB), aunque se prohíbe expresamente incluir una cláusula contractual de prórroga tácita, pero se admite y autoriza, la renovación o renovaciones con posterioridad, por idénticos máximos periodos.

«Las federaciones coordinan y regularizan, la retribución del agente. Regulan el importe de dicha percepción, y quién debe abonarla. La FIBA y la FIFA, fijan topes límite del 10% y 3%, respectivamente, sobre la cuantía del contrato del jugador. La RFEF omite el tope máximo en su reglamento, referente a los agentes, que denomina intermediarios. La mayoría de las federaciones determinan que el agente debe obtener su retribución bien del jugador o bien del club, pero prohíbe que sea de ambas partes (FIFA, RFEF, FIBA, FER, IRB, FIVB). Es importante y significativo, detallar que la FIFA y la RFEF, vetan y restringen indemnizar y pagar al agente, cuando el jugador es menor de edad. Es un criterio unánime, que las federaciones que han reglamentado los agentes, desarrollen y dispongan sanciones para los clubes o futbolistas, que contraten las labores de un agente, sin autorización, o sin posesión de licencia».

Estoy de acuerdo, con lo señalado por el autor Luis Marín Hita en el párrafo antecedente. Desde mi punto de vista, es importante, hacer una mención y precisión especial en relación a los tipos y topes límite, que reglamentan la retribución por la prestación de servicios del agente. En este sentido, manifiesto mi contradicción respecto a la actitud de la RFEF, ya que debería de establecer un porcentaje límite de retribución para las actuaciones de los agentes. En cambio, valoro que se prohíba por parte de la RFEF, la remuneración dual al agente por ambas partes (club y jugador).

Desde otro prisma algunas federaciones, exigen una fianza o aval, o la contratación de una póliza de seguro por los agentes, para que cubra daños, perjuicios, incumplimientos, responsabilidades…En cambio la FIFA, y la RFEF, omiten y carecen de normativa regulatoria, que obligue a la contratación de un seguro, o de un aval por parte de los agentes.

Mi reflexión personal, es que tanto el organismo internacional FIFA, como la RFEF, deberían exigir la contratación de un seguro, aval…a los agentes. La pasividad y echar balones fuera no es recomendable en este asunto. Ya que la actitud permisiva de ambos organismos, pone en riesgo la seguridad de las transacciones, gestiones y operaciones del tráfico jurídico, en las que actúan e intervienen los agentes.

Se debería imponer el contrato de seguro a los agentes de forma forzosa e indispensable, por medio de la correspondiente normativa; para responder y hacer frente a todo tipo de responsabilidades, incumplimientos y daños padecidos en las operaciones y labores dirigidas y gestionadas por los agentes…Dicha imposición supondría una protección, garantía y seguridad jurídica en ambas partes.

El autor Luis Marín Hita, determina que «el objetivo y la premisa esencial y fundamental de los agentes, es la protección, ayuda, auxilio y defensa del jugador. Así como lograr una actuación y conducta ética, justa, equitativa, leal, y transparente. Entre los deberes del agente, destacamos la elusión de los conflictos de intereses. Por consiguiente, es terreno prohibido el nexo o vínculo con clubes, y federaciones, forzando a que el agente intervenga solamente en una de las partes contratantes, (jugador o club), nunca ambas .La RFEF con objeto de proteger el compromiso ético de los agentes ha confeccionado un código deontológico que deben formalizar. Las federaciones deportivas, son decisivas para el establecimiento de la normativa de los agentes. Ya que tienen un gran conocimiento y experiencia del reglamento, porque son expertas en ese deporte».

En primer lugar, me inclino a favor de lo descrito por el autor Luis Marín Hita, en el precitado párrafo. Pero expongo, una apreciación personal y la baso en que es irrazonable, que haya una normativa distinta en base a cada modalidad deportiva, en la que ejerza la actividad el agente. Esta reglamentación en la actualidad es heterogénea y se deberían de poner los medios oportunos para crear, e instaurar una disposición normativa de carácter homogéneo. Las federaciones no deberían actuar por una vía, y los organismos administrativos por otra. Las federaciones y administraciones nacionales e internacionales; deben unirse y trazar un mismo camino de colaboración, cooperación y ayuda mutua para alcanzar y comprometerse en la labor legislativa. El objetivo global, debe ser la unificación de criterios.

Comparto los argumentos antecedentemente señalados por el autor Luis Marín Hita, pero me reitero en mí postura y posición, de que lo idóneo sería la creación de un marco jurídico regulatorio para la profesión del agente del deportista, avalado por las federaciones, e instituciones. El establecimiento de esta nueva normativa, proporcionará respaldo, auxilio, estabilidad, apoyo y seguridad jurídica a la relación contractual entre agente y deportista.

Conclusiones: En la nueva Ley del Deporte, es necesario y preciso incluir un nuevo marco jurídico para el agente del deportista. Es fundamental para la ejecución de la creación de la nueva reglamentación ola modificación de la legislación existente, la participación inmediata del poder legislativo, y de las instituciones públicas y federaciones deportivas. Por consiguiente, es una exigencia la modificación o la elaboración del nuevo régimen jurídico del agente del deportista. Por consiguiente, la nueva normativa deberíade englobar, elaborar, desarrollar y establecer las siguientes partidas: retribuciones y comisiones, relaciones laborales entre club y jugador, requisitos de acceso a la profesionalización, pautas para la obtención de licencia, contratación por parte del agente de un seguro o aval, reglamento de responsabilidades, régimen disciplinario y sancionador…

Respecto a la participación, implicación, comportamiento, y diligencia del agente cuando el jugador es menor de edad, a mi juicio procedería la adopción de la interrupción y suspensión de relaciones con los agentes, o intermediarios, o representantes y clubes. Sería una opción eficaz y eficiente frente aquellos agentes, que promuevan la salida de jugadores de su cantera o en formación, así mismo habría que actuar e intervenir contra los clubes que colaboren y cooperen con este tipo de prácticas con los agentes. Este es uno de los problemas, que perjudica gravemente los intereses del jugador y del club formador.

Observación especial final: Los agentes deben actuar siempre y en todo momento con la máxima diligencia debida, respetando todos los intereses en juego, incluidos los del club, en base al código deontológico, la ética, transparencia, buenas prácticas, integridad y principios morales. Además de ser imprescindible no deshacer ni interferir, en la magnífica labor de formación que realizan los clubes. Por tanto, el agente y el deportista siempre asociados por una conducta leal y un comportamiento honesto, para no lacrar ni conmover al fair play en sus relaciones laborales.

 

Juan Manuel Fernández Torres
Abogado
Máster en Derecho del Deporte

 

© AEDD 2020

 

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