Las normas jurídicas y las desigualdades reglamentarias de las transferencias de jugadores

I. LA LIBRE CIRCULACIÓN DE LOS JUGADORES ENTRE LA UNIÓN EUROPEA Y LA FIFA

La libre circulación de las personas es una de las libertades fundamentales de la Unión Europea, establecida en principio por los Acuerdos de Schengen de 1985 y posteriormente por el Tratado de Maastricht de 1992, que introdujo también el concepto de «ciudadanía europea», permitiendo así a los ciudadanos de la Unión Europea moverse y residir libremente en cualquier país comunitario.

Del mismo modo, la Unión Europea otorga a los trabajadores comunitarios la libertad de trabajar en otro Estado miembro: esa libertad se define, por ejemplo, en el artículo 45 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea y por el Reglamento núm. 492/2011 relativo a la libre circulación de trabajadores dentro de la Unión.

Sin embargo, en nuestra sociedad existe un sector que entra en abierto contraste con los principios, libertades y derechos fundamentales comunes a todos los ciudadanos europeos: tal sector es el Derecho deportivo, el conjunto de todas las normas federativas y estatales que regulan a los diferentes deportes.

De facto, la FIFA, una asociación privada de Derecho suizo y no un ente público como la Unión Europea, prohíbe la libre circulación de jugadores menores de edad, tanto europeos como extracomunitarios.

En ámbito deportivo, en 1997, la Unión Europea reforzó aún más la libertad de circulación de los ciudadanos comunitarios con el Tratado de Ámsterdam, seguido por el Informe de Helsinki sobre el deporte, aprobado por la Comisión Europea, que reconoció expresamente que el Derecho comunitario se aplica al deporte.

Asimismo, en 2000 en Niza, el Consejo Europeo aprobó la Declaración sobre el Deporte que otra vez más especificó las competencias de las federaciones internacionales.

El anexo IV de la citada declaración, en su apartado séptimo, reconoció una importante disposición normativa: «El Consejo Europeo destaca su compromiso en pro de la autonomía de las organizaciones deportivas y su derecho a la autoorganización mediante las adecuadas estructuras asociativas. Reconoce a las organizaciones deportivas, siempre que se conformen al Derecho nacional y comunitario y funcionen de forma democrática y transparente, la misión de organizar y promover su disciplina […]», mientras que el apartado decimosexto del mismo anexo, introdujo que: «El Consejo Europeo manifiesta su vivo apoyo al dialogo entre el movimiento deportivo, en particular las autoridades futbolísticas, las organizaciones que representan a los deportistas profesionales, la Comunidad y los Estados miembros sobre una evolución del régimen de traspasos que tenga en cuenta las necesidades especificas del deporte sin atentar contra el derecho comunitario».

En fin, en 2001 la FIFA y la Unión Europea acordaron unas directrices comunes relativas a las trasferencias internacionales en aras de garantizar la compatibilidad con el Derecho comunitario.

A pesar de las disposiciones normativas de la Unión Europea, la auspiciada compatibilidad entre las normas futbolísticas de FIFA y el Derecho comunitario, sigue siendo no completamente cumplida.

 

II. LAS DISPOSICIONES DE FIFA SOBRE LA LIBRE CIRCULACIÓN

La prohibición de las trasferencias internacionales de menores de edad está determinada por el artículo 19, párrafo primero, del Regulations on the Status and Transfer of Playersde FIFA: «Las transferencias internacionales de jugadores solo se permiten si el jugador es mayor de dieciocho años».

La mencionada medida restrictiva prevista en el artículo anterior fue justamente adoptada por la FIFA para evitar el tráfico internacional de jugadores menores de edad provenientes de países de tercer mundo.

Lamentablemente en la actualidad las cifras del trafico de menores siguen siguiendo elevadas[1], así como los episodios de abandono de jóvenes futbolistas que vieron sus sueños destruidos por unos ávidos comerciantes del fútbol: esos jóvenes futbolistas llegan sobretodo de África para descubrir en Europa que todas las promesas de los agentes eran falsas y teniendo problemas para regresar a su propia tierra dado que gastaron todos sus recursos en el viaje de ida[2].

Según la ONG Foot Solidaire[3], son seis mil los menores africanos que al año vienen estafados tanto por los agentes como por las academias de fútbol ubicadas en África. Según la prensa francesa[4], entre 600.000 y 700.000 menores de edad vienen probados anualmente en las academias que luego contactan los agentes que se preocupan de preparar los documentos para la transferencia de los menores y, también, de falsificar las edades de los menores africanos.

No obstante la finalidad humanitaria de la citada medida restrictiva, la actual restricción futbolística se aplica igualmente a jugadores menores de edad cuyas vidas y carreras no corren particulares riesgos. Tal restricción se aplica incluso cuando el cambio de país se realiza junto con la familia, con los padres, quienes son los mayores protectores y cuidadores de los menores de edad.

De hecho, el artículo 19 del Regulations on the Status and Transfer of Players, en el párrafo segundo, establece tres excepciones, como la que permite la transferencia internacional de un menor, no solamente en el ámbito comunitario, si el jugador cambia de país junto con sus padres por razones no relacionadas con el fútbol, razones que deberán ser demostradas y aprobadas por la FIFA que emitirá el correspondiente International Transfer Certificate necesario para realizar la transferencia.

A nivel comunitario, por el contrario, el artículo 19 del Regulations on the Status and Transfer of Players es menos restrictivo, ya que permite la transferencia de un jugador entre los 16 y 18 años de edad en el interior de la Unión Europea, requiriendo a los clubes solicitantes de la inscripción del jugador la obligación de respetar unas estrictas condiciones.

Entre las citadas condiciones, los clubes deberán favorecer una adecuada formación escolar y futbolística al jugador, deberán garantizar una formación académica que permita al jugador emprender otra carrera en caso de que termine su actividad futbolística y adoptar todas las medidas necesarias para garantizar que el jugador sea cuidado y tutelado de la mejor manera.

En fin, el mencionado artículo 19.2.c) permite la transferencia del jugador en un país de la Unión Europea solo si el jugador vive a no más de cincuenta kilómetros de la frontera nacional y desea inscribirse en un club europeo con sede a no más de cincuenta kilómetros de la respectiva frontera.

En conclusión, el objetivo del artículo19 del Regulations on the Status and Transfer of Players es de fundamental importancia dado que la tutela de las carreras y sobretodo de las vidas de los futbolistas menores de edad es algo encomiable, pero el mismo artículo, sigue teniendo unas contradicciones, como la excepción tercera de la letra b) del artículo en examen.

 

III. LA JURISPRUDENCIA DEL TRIBUNAL ARBITRAL DU SPORT

Con el ánimo de analizar todos los aspectos jurídicos de la temática inherente a las trasferencias internacionales de jugadores menores de edad, es fundamental realizar un análisis de la jurisprudencia del Tribunal Arbitral du Sport y estudiar unos fallos que aplicaron en última instancia, los preceptos establecidos por el artículo 19 del Regulations on the Status and Transfer of Players de FIFA.

La primera de las Sentencias más recientes en orden cronológico, es la 2012/A/2862, de 11 de enero de 2013, en el litigio FC Girondins de Bordeaux contra la FIFA.

Esa controversia jurídica tenía como objeto la inscripción en la federación francesa del jugador Valentin Vada, nacido en 1996 en Argentina, pero de nacionalidad italiana.

En enero de 2011 el jugador se mudó a Francia junto con su padre, su madre y sus dos hermanos con el fin de establecerse en la región de Bordeaux.

En mayo de 2011 el Juez Único del Subcomité de Estatus de Jugadores de FIFA rechazó la demanda de aprobación del International Transfer Certificate, considerando que no podía ser establecido con claridad que los padres se habían trasladado a Francia por razones ajenas al fútbol[5].

En junio de 2011, el Bordeaux impugnó la decisión de FIFA frente al Tribunal Arbitral du Sport subrayando que la voluntad de los padres de cambiar de país y trasladarse a Francia fue anterior al descubrimiento del potencial de futbolista de su hijo y que nunca pensaron establecerse en Francia por motivos vinculados al fútbol.

Pese a lo cual, el Tribunal Arbitral du Spor treconoció que existían numerosos factores que demostraban la estricta conexión del joven futbolista con el fútbol y con la decisión de vivir en la región de Bordeauxy, por eso, decidió aplicar la prohibición establecida por el artículo 19 de la Regulations on the Status and Transfer of Players.

Además, en el primer fallo, el Tribunal Arbitral du Sport determinó que ni siquiera debido a factores humanos, como la libertad de ejercer la practica del fútbol para un menor de edad, se podría derogar la aplicación de las normas («En outre, même si la Formation TAS n’est pas insensible à la frustration compréhensible que ressentira Valentin Vada, la Formation doit constater que ce seul facteur humain ne saurait à lui seul autoriser à faire fi des règles strictes imposées par l’article 19 RSTJ»).

En marzo de 2012 el Bordeaux y el jugador firmaron un convenio a través del cual el equipo francés se comprometía a favorecer todas las condiciones necesarias para el correcto desarrollo del futbolista, es decir, escuela, pensión y alojamiento.

Por lo tanto, en conformidad con cuanto establecido en el párrafo dos del artículo 19 del Regulations on the Status and Transfer of Players, en esa controversia jurídica habría debido prosperar la excepción prevista en las normas de FIFA.

En marzo de 2012 la Fédération Française de Football solicitó de nuevo la aprobación de la transferencia internacional de Valentin Vada sobre la base de la excepción del artículo 19.2.b), considerando que el jugador poseía nacionalidad italiana y, por lo tanto, se trataba de un ciudadano comunitario.

Contrariamente a lo expuesto por la Federación Francesa, el Juez Único del Subcomité de Estatus de Jugadores de FIFA desestimó totalmente la demanda puesto que, según su interpretación, la excepción del artículo 19 del Regulations on the Status and Transfer of Players se aplica solamente a clubes europeos y no a futbolistas, a pesar de haber considerado conforme todas las medidas sobre la educación adoptadas por el Bordeaux.

Asimismo el Tribunal Arbitral du Sport, en la sentencia en examen, consideró que el artículo 19 del Regulations on the Status and Transfer of Players, párrafo dos, no hace referencia en ningún momento al criterio de la nacionalidad de los futbolistas, sino que hace mención exclusivamente a un criterio de territorialidad que permitirá la transferencia en el interior de la Unión Europea para poder aplicar la excepción; por otro lado, el Tribunal Arbitral du Sport reconoció que la nacionalidad del jugador, en este caso de nacionalidad italiana, no habría cambiado en ningún caso la resolución de la disputa.

Empero, en el segundo fallo, el Tribunal Arbitral du Sport aprobó la solicitud de transferencia internacional, pese a que el traslado del futbolista no tuvo lugar dentro del ámbito de la Unión Europea y además, el mismo tribunal arbitral reconoció que el artículo 19.2 contiene una lista de excepciones no exhaustivas.

Por lo tanto, el Tribunal Arbitral du Sport formuló un laudo fundamental ya que otorgó a un jugador con pasaporte comunitario, pero procedente de un país no comunitario, el beneficio de las excepciones del artículo 19.2, en concreto la posibilidad de registrarse si el club favorece los medios educativos adecuados para su formación escolar.

En conclusión, el joven Valentin Vada pudo ser registrado con el Bordeaux, que, conforme al artículo 19 letra b) del Reglamento FIFA, proporcionaba todos los medios para poder garantizar el desarrollo educativo del joven futbolista.

Otra importante sentencia, sobre todo por los clubes involucrados, es la sentencia CAS 2015/A/4312, de 9 de agosto 2016, relativa a un joven futbolista de catorce años, hijo de madre brasileña y de padre estadounidense, a quien se le prohibió inscribirse en la Federación Holandesa y jugar con en el Ajax.

En verano de 2013 el joven futbolista participó en un torneo de una semana en Holanda jugando con el Manchester City y, simultáneamente, a partir de esa temporada, el futbolista empezó a ser convocado en las selecciones de Estados Unidos.

Después de participar a ese torneo con los Cityzens, el joven futbolista decidió trasladarse a Manchester junto con su madre; en la ciudad inglesa el jugador se inscribió en el colegio St. Bede’s High School, donde estaban matriculados otros jóvenes jugadores del Manchester City.

La experiencia en Manchester terminó en 2015, cuando con su madre y sus cuatro hermanos, decidió trasladarse a Ámsterdam.

En la ciudad holandesa, la madre abrió un negocio de catering y de idiomas mientras que el joven futbolista fue matriculado el 5 de enero de 2015 en otra escuela holandesa para seguir con su formación; por otro lado, obviamente él joven continuó cultivando su sueño, aspirando a jugar con el Ajax, equipo principal de su nueva ciudad.

El 8 de julio de 2015 la Koninklijke Nederlandse Voetbalbond, es decir la federación holandesa de fútbol, presentó a FIFA la solicitud para la autorización de la transferencia internacional, basando su demanda sobre la excepción establecida en el artículo19 del Reglamento de FIFA, que admite la transferencia internacional por razones no vinculadas con el fútbol.

De hecho, la decisión de trasladarse a Ámsterdam fue anterior a la solicitud de inscripción en el Ajax y habiendo creado una sociedad registrada correctamente el 9 de abril de 2015, la madre demostró querer establecerse de manera definitiva y verosímil en Ámsterdam.

Igualmente, la decisión de vivir en el extranjero estaba plenamente compartida con el padre del menor, que habría llegado a Holanda más tarde debido solamente a motivos vinculados con su trabajo y con su jubilación que no le permitían de salir antes de Estados Unidos.

El 1 de septiembre de 2015 el Juez Único del Subcomité de Estatus de Jugadores de la FIFA rechazó la demanda de inscripción en la Federación Holandesa solicitada por el Ajax, considerando que los requisitos para la aplicación de la excepción del artículo 19 del Reglamento de FIFA no estaban cumplidos.

En agosto de 2016 también el Tribunal Arbitral du Sport denegó la aplicación de la excepción del artículo 19 del Reglamento de la FIFA solicitada por parte del Ajax y el menor, a pesar de que la familia del jugador tuviera los recursos económicos necesarios para vivir en Ámsterdam y los tres hermanos del jugador estuvieran ya matriculados en colegios privados.

Según el tribunal suizo, así como por la FIFA, la madre decidió trasladarse a Ámsterdam solo por intereses futbolísticos y no por razones privadas o comerciales.

De esta manera se prohibió al joven futbolista alcanzar sus sueños, a pesar de que la madre, su propia madre, estuvo siempre junto con él y el padre habría llegado en un par de meses después del traslado familiar a Ámsterdam.

En este laudo el Tribunal Arbitral du Sport ha vulnerado sobre todo la patria potestad ejercida por los padres de John Kenneth Hilton, más que la libre circulación, puesto que el Tribunal Arbitral du Sport aplicó una prohibición aún más estricta que las afectantes a las trasferencias internacionales, concluyendo que no solo las razones del cambio de país de los padres deben ser ajenas al fútbol, sino que incluso si esas razones tienen algún mínimo vínculo con el fútbol debe negarse la transferencia. («The Panel also agrees with CAS jurisprudence that it is not required that the parents main objective in their decision to move is their child’s football activity, it is rather sufficient that the move of the player’s parents occurred due to reasons that are not independent from football activity of the minor or are somehow linked to the football activity of the minor»).

Es evidente que los padres de John Kenneth Hilton tuvieron en consideración la particular propensión y el talento de su hijo para el fútbol, pero no le abandonaron nunca, ni lo dejaron salir para Manchester o para Ámsterdam solo, sino que, por el contrario, la madre siempre estuvo a su lado y su padre siempre apoyó las decisiones del menor.

Un padre debería poseer la libertad de decidir libremente sobre el futuro de sus hijos. Un padre que decida trasladarse a otro país, apostando por el fútbol, puede que no sea un padre modelo, ya que antepondría el fútbol a la educación de su hijo, pero debería gozar del derecho de elección y ser libre de elegir el camino que él mismo y nadie más, reputa más conveniente para su hijo.

Por último, siguiendo con el análisis de la jurisprudencia del Tribunal Arbitral du Sport, es preciso mencionar el laudo CAS 2017/A/5244, del 21 de diciembre de 2017, entre Oscar Bobb, un jugador noruego menor de edad y la Associação Juvenil Escola de Futebol Hernani Gonçalves, un club no profesional de Oporto, contra FIFA.

Los padres del jugador se separaron en 2010 y, desde aquel entonces, el jugador permaneció bajo la única custodia de la madre, una actriz noruega muy famosa, Gunnes Turid.

En Noruega, precisamente en Oslo, el menor jugó a fútbol en los clubes «Lyn Toppfotball» y en el «Fotballprogesjon Norge», donde pudo alimentar su pasión.

En 2013 la madre instauró unos contactos con los directivos del FC Porto, preguntando si fuera posible para su hijo entrenarse con el club, ya que ella, por razones de trabajo, tenía que viajar a Portugal frecuentemente.

Después de este primer contacto, el futbolista menor de edad jugó unos torneos amistosos con el FC Porto en junio de 2013 y en junio de 2014 y se entrenó con el equipo «promesas» en la primavera de 2015.

En septiembre de 2015 el jugador y la madre se trasladaron a Oporto definitivamente y ahí el futbolista se matriculó en un colegio internacional, mientras que la madre concluyó un contrato de trabajo a tiempo indeterminado con una compañía teatral

En enero de 2016 la Federação Portuguesa de Futebol, envió a FIFA la solicitud para la aprobación del International Transfer Certificate, en la que se explicaba que la madre del jugador decidió trasladarse a Portugal por razones de trabajo.

El 8 de junio de 2016, el Juez Único del Subcomité de Estatus de Jugadores de FIFA, desestimó la solicitud de la federación portuguesa en nombre del FC Porto, considerando que el jugador había establecido unas relaciones con el equipo portugués ya en 2013, y que jugó anteriormente con el Porto en diferentes ocasiones («The contact between the Player and FC Porto which was followed by tournaments in which the Player represented said club prior to the move of the Player’s mother strongly suggests that the move was motivated, to some extent, by the Player’s football career»).

Aunque no fue el jugador a establecer los contactos con el FC Porto, puesto que en febrero de 2013 Oscar Bobb tenía nueve años y resulta evidentemente difícil para un chico de esa edad preocuparse para el desarrollo de su carrera, el laudo del Tribunal Arbitral du Sport atribuyó la responsabilidad al futbolista menor de edad («The Player had established contact with FC Porto in February 2013»). Ese laudo no fue recurrido ni por el futbolista ni por el FC Porto.

El 2 de febrero de 2017 la Federación Portuguesa solicitó a FIFA la aprobación de la transferencia internacional en nombre del club Associação Juvenil Escola de Futebol Hernani Gonçalves, basando su pretensión en la excepción del artículo 19.2.a) por razones no vinculadas al fútbol.

El 21 marzo de 2017 el Juez Único del Subcomité de Estatus de Jugadores de FIFA, desestimó otra vez la solicitud de la Federación Portuguesa considerando que el traslado a Portugal del menor de edad y de su madre fue motivado solo por el desarrollo de la carrera futbolística del jugador («Despite the fact that the Player is wishing to register with the different club the circumstances around the original move of the Player’smother have not changed»), pero esta vez el futbolista y la escuela de fútbol, impugnaron la decisión de FIFA y recurrieron frente al Tribunal Arbitral du Sport.

En Suiza la madre declaró otra vez más que ella es una actriz con experiencia internacional y que su decisión de vivir en Portugal fue debida solamente al nuevo empleo que le había surgido en Oporto, empleo que le habría otorgado todos los recursos económicos para cuidar de su hijo.

Además, ella añadió que si el espíritu del artículo 19 del Reglamento de FIFA es la tutela y protección del menor, debería reflexionarse sobre su aplicación a su hijo, ya que con otra denegación del International Transfer Certificate, el menor tendría que dejar Oporto y volver a Oslo, donde residía su padre, para seguir su carrera de futbolista allí, lo que, evidentemente, le supondría estar lejos de su madre.

El tribunal arbitral reconoció que la excepción del artículo 19.2.a) del Reglamento de FIFA puede ser aplicada solamente cuando no hay duda razonable sobre los motivos familiares que determinaron el traslado; en este caso, según elTribunal Arbitral du Sport, no cabe duda que la decisión de vivir en Oporto fue motivada solo por razones futbolísticas («In view of all the above, the Sole Arbitrator finds that the submission of the Appellants that the Player’s mother moved to Portugal exclusively for professional reasons was not established beyond reasonable doubt»).

Por lo tanto, también la segunda solicitud para la aprobación del International Transfer Certificate fue definitivamente denegada.

En conclusión, a la vista de los laudos examinados, queda claro que el Tribunal Arbitral du Sport sostiene una aplicación estricta y rigurosa de los preceptos de FIFA en abierto contraste con las normas comunitarias y de Derecho civil. La excepción sobre las razones vinculadas al fútbol establecida por el artículo 19 del Reglamento de FIFA debería ser derogada para permitir a los padres decidir libremente sobre el futuro de sus hijos.

 

IV. SOBRE LA AUSENCIA DE HOMOGENEIDAD EN LA APLICACIÓN DE LAS EXCEPCIONES

Durante el pasado verano, determinados clubes europeos ficharon jugadores menores de edad. Ello supone una nueva faceta del negocio para los clubes ya que pueden adquirir los derechos federativos de jugadores antes de que los mismos lleguen a ser verdaderas estrellas y, así, mediante una inversión menor, asegurarse la contratación del jugador antes de que el precio del jugador se triplique.

Uno de los jugadores menores de edad cuya transferencia al extranjero tuvo mucha repercusión mediática fue la de Xavi Simons, centrocampista formado en las filas de la cantera del Barcelona.

El joven jugador nació en Ámsterdam, es de nacionalidad holandesa, pero jugó desde pequeño con el Barcelona. Se trasladó a España con sus padres cuando era muy pequeño y comenzó a jugar en un club de Alicante, donde unos ojeadores del Barcelona lo contactaron, permitiendo así que su carrera con los blaugrana comenzara a los siete años.

Xavi Simons pasó al Paris Saint Germain en julio de 2019: el salario del joven jugador ascenderá a 500.000 euros anuales, frente a los 200.000 euros que el Barcelona le había ofrecido.

Además, la transferencia de Xavi Simons fue realizada de parte de uno de los agentes/intermediarios más conocidos a nivel internacional, pese a que, en España, el Reglamento de Intermediarios de la Real Federación de Fútbol en su artículo 10.7, prohíbe expresamente que los menores de edad recurran a un agente para negociar un traspaso.

En la transferencia internacional de Simons, a nivel hipotético, se aplicarían las excepciones determinadas en el artículo 19.2.b) del Reglamento de FIFA sobre la educación escolar. Sin embargo, la transferencia de Simons demuestra como existe una sustancial diferencia en la aplicación de esas excepciones.

En el laudo de John Kenneth Hilton, los padres y el Ajax se preocuparon de cumplir todas las exigencias del artículo 19.2 del Reglamento de FIFA, pero no fue suficiente para obtener la aprobación de la transferencia internacional.

El Paris Saint Germain este verano no fichó solamente a Xavi Simons, sino que también incorporó a Denis Franchi, portero italiano nacido en 2002 y, por ende, de 17 años.

El joven portero se formó en el Prata Falchi, club de primera categoría regional preferente de la ciudad de Pordenone, en Friuli Venezia Giulia región del noreste de Italia.

A causa de un torneo en Nantes, los ojeadores del Paris Saint Germain, vieron al portero italiano, que, según las fuentes francesas, ya seguían desde hace unos meses antes.

El 25 julio de 2019 se hizo oficial su transferencia al Paris Saint Germain; en base a los artículos de prensa, se puede extraer que Denis Franchi se matriculó en un liceo lingüístico en Paris para terminar su bachillerato.

También en este caso se aplicaron presumiblemente las excepciones del artículo 19.2.b) sobre la educación escolar.

En fin otras dos transferencias internacionales de jóvenes estrellas del fútbol: Pablo Moreno, jugador español nacido en 2002, y Robert Navarro Muñoz, otro jugador español de la misma edad.

La Juventus adquirió los derechos federativos de Pablo Moreno en julio de 2018, cuando el joven jugador tenía dieciséis años: durante su primera temporada en el equipo de Turín, fue convocado incluso una vez con el primer equipo.

En Turín, el joven jugador con un buen futuro por delante, va a percibir 500.000 € anuales, es decir, más de lo que se paga en la mayoría de los clubes de segunda división donde el salario anual mínimo para un jugador de su edad es de 15.558 € y solamente un jugador en las ultimas temporadas ganó 600.000 € anuales: Pablo Andrés González, delantero del Novara Calcio en la temporada 2017/2018.

En cuanto a Roberto Navarro Muñoz, su pase al Mónaco se hizo oficial en verano de 2018, con dieciséis años, convirtiéndose en el debutante en partidos oficiales más joven de la historia del club francés, con solo dieciséis años y ocho meses.

Todo lo anterior demuestra cómo algunos clubes pueden registrar unos jugadores menores de edad sin dificultades, mientras que otros sufren las prohibiciones de FIFA en primer lugar, y después, las del Tribunal Arbitral du Sport.

Debería buscarse una homogeneidad en la aplicación de las excepciones del artículo 19 del Reglamento de FIFA, permitiendo a todos los clubes que cuentan con los medios para continuar el proceso de escolarización de los jóvenes futbolistas, sin distinciones entre tipo de escuelas, fichar a los menores entre los dieciséis y dieciocho años de edad.

 

V. LA OBLIGACIÓN DE CUMPLIR CON LAS DISPOSICIONES ESTATUTARIAS DE FIFA

A. Previo

El presente apartado pretende indagar sobre la necesaria homogeneidad en tema de circulación de jugadores menores de edad y transferencias internacionales en el seno de los ordenamientos deportivos nacionales.

El análisis de las normas federativas dedicadas a las transferencias de los países europeos más importantes necesariamente debe comenzar desde el Estatuto FIFA, especifico en relación con las obligaciones de sus miembros.

En primer lugar, el artículo 8 del Estatuto FIFA (versión de junio de 2019) determina: «Every person and organisation involved in the game of football is obliged to observe the Statutes and Regulations of FIFA as well as the principles of fair play».

Asimismo, el artículo 14 del mismo Estatuto establece que las federaciones nacionales miembros de FIFA deberán aplicar obligatoriamente cuanto establecen las normas de FIFA: «Member associations have the following obligations: a) to comply fully with the Statutes, regulations, directives and decisions of FIFA bodies at any time as well as the decisions of the Court of Arbitration for Sport passed on appeal on the basis of article 57 par.1 of the FIFA Statutes».

En consecuencia, las normas de FIFA que regulan las transferencias internacionales deberían ser aplicadas de manera homogénea en todos los ordenamientos de las federaciones nacionales.

En el siguiente subapartado se expondrá como las normas federativas nacionales a veces difieren de lo determinado en los reglamentos FIFA.

B. España, Francia, Portugal y Inglaterra: las normas deportivas nacionales sobre las transferencias

1. Comenzando por España, las normas de la Federación Española no proponen unas especiales prohibiciones relativas a la circulación de los futbolistas: el artículo 120 del Reglamento General de la Real Federación Española de Fútbol se dirige a las transferencias de los futbolistas comunitarios menores de edad y propone una traducción del artículo 19 del Reglamento de FIFA. Por lo tanto, lo establecido de FIFA es lo que se aplica exactamente en España.

La única peculiaridad que se advierte en las normas federativas españolas es lo establecido por el artículo 134 del Reglamento General, que prohíbe a los futbolistas juveniles cambiar de club hasta el cumplimiento de los diecinueve años, salvo acuerdo con la entidad deportiva.

Por lo demás, también los futbolistas no profesionales reciben una tutela plena, ya que, por ejemplo, el artículo 129 del Reglamento General de la federación española establece que «en ningún caso la baja podrá estar sujeta a condición alguna y si se estableciera se tendrá por no puesta».

2. En Francia, el Reglamento General de la Fédération Française de Football presenta una detallada serie de disposiciones normativas en tema de circulación y transferencias de jugadores menores de edad.

El artículo 98 admite la transferencia de jugadores y jugadoras comprendidos entre las categorías sub 6 a sub 15, solo en clubes que no se sitúen a más de cincuenta kilómetros del domicilio de la familia o del tutor de los menores o, en un club ubicado en la misma región de residencia del menor.

Empero el artículo 98 determina también una excepción, basada en el estatus de un club; de hecho, si el club en que quiera registrarse el futbolista menor posee una Section Sportive Elite certificada, la inscripción del menor será otorgada, aunque la sede del club se ubique a cien kilómetros respecto del lugar de residencia del futbolista menor de edad.

El mismo artículo, en cambio, propone una restricción a la actividad deportiva de los futbolistas menores de edad: si un jugador perteneciente a la categoría «esperanzas», después de haber formalizado el cambio de club, abandona la actividad futbolística, no podrá registrarse por ningún otro club por un plazo de tres temporadas.

3. Por su parte, en Portugal, la Federação Portuguesa de Futebol afronta la temática de las transferencias en su Regulamento do Estatuto, da Categoria, da Inscrição e transferência de jogadores, cuyo artículo 12 reenvía específicamente a lo establecido por FIFA y prohíbe que un futbolista sea registrado en Portugal sin la aprobación por parte del correspondiente International Transfer Certificate.

No obstante, el Reglamento portugués, establece un particularismo respecto a los futbolistas no profesionales menores de edad. Si un futbolista no profesional menor de edad no ha celebrado aún un contrato profesional, podrá competir para otro club que se ubique a más de veinte kilómetros de su residencia, cuando exista un acuerdo de traspaso entre los clubes, si el club de procedencia no quiere contar más con sus prestaciones deportivas o, en fin, si el futbolista menor de edad no ha participado a las primeras cuatros jornadas de la competición oficial por razones que no le son imputables.

A pesar de ello, la Federación portuguesa otorga al futbolista menor de edad que no tenga un contrato de futbolista profesional la posibilidad de liberarse del vinculo deportivo que lo une a su propio club cuando el equipo no haya procedido aún a la inscripción federativa del jugador y cuando el futbolista haya comunicado su intención de poner fin a su inscripción federativa.

En conclusión, al igual que en España, la federación portuguesa, a través del artículo 36 reglamentario, hace suyo el régimen normativo del artículo 19 del Reglamento de FIFA con objeto de lograr una efectiva protección a los jugadores menores de edad.

4. Por último, en Inglaterra la Football Association dispone de una exhaustiva regulación de las transferencias internacionales de jugadores menores de edad, con referencia expresa a las normas FIFA y todo lo atinente a la aprobación del International Transfer Certificate. La Football Association realiza una detallada distinción entre las diferentes categorías de futbolistas, profesionales y no profesionales, incluyendo también a los estudiantes. Asimismo, se preocupa de evitar cualquier posible problema en relación con los confines nacionales, impidiendo que un futbolista que resida entre Inglaterra, Gales o Escocia pueda evitar las normas sobre las transferencias internacionales.

En otro orden, el Reglamento de la Football Association inglesa sobre las transferencias internacionales de menores permite a los futbolistas extranjeros no profesionales menores de edad jugar y entrenarse con los clubes ingleses sin poseer el certificado internacional, posibilidad que puede permitir maniobras para eludir las normas de FIFA.

Paralelamente, el Reglamento de la Football Association dedica un apartado a la inscripción de los futbolistas menores de edad que lleguen al Reino Unido en condición de estudiantes, exigiendo, para la inscripción en la federación inglesa, la previa aprobación de FIFA.

En definitiva, a excepción de algunos mínimos matices que precisan de la intervención de la federación futbolística internacional, las normas federativas de las cuatros primeras ligas europeas son exhaustivas y conformes a las disposiciones de FIFA.

 

VI. LA NORMATIVA FEDERATIVA ITALIANA SOBRE LAS TRASFERENCIAS DE JUGADORES

En el ordenamiento deportivo italiano existen, contrariamente a los mencionados ordenamientos deportivos, unas normas que limitan las trasferencias nacionales y internacionales de los jugadores, tanto menores como mayores de edad, bien masculinos, bien femeninos.

En los últimos años, los tribunales italianos ordinarios se manifestaron en contra de las normas de la FIFA, considerando muchas de ellas discriminatorias, en particular a través de la Sentencia del 18 de diciembre de 2015 del Tribunal de Palermo, o de la Sentencia 56/2011 del Tribunal de Pescara.

Sin embargo, la Federazione Italiana Giuoco Calcio está obligada, en cuanto miembro FIFA, a aplicar las reglas de la federación internacional, tanto para futbolistas profesionales como para los no profesionales, y por ende incluyendo al fútbol femenino que en Italia sigue siendo deporte no profesional.

No obstante lo anterior, en las normas de la federación italiana existe un precepto que limita enormemente la circulación de los jugadores y de las jugadoras, no solamente menores de edad.

Este precepto es el artículo 40 quater, párrafo dos, de las Normas Organizativas Internas Federativas, que establece lo siguiente: «Los jugadores/jugadoras no profesionales, transferidos al extranjero y residentes en Italia, pueden regresar a Italia desde la temporada deportiva siguiente al traslado al extranjero y solamente en el club italiano para el que se habían registrado antes de trasladarse al extranjero. Para las jugadoras de la división de fútbol femenino dicha obligación subsiste si se trasladaron al extranjero sin el consentimiento del club de origen»,

Este precepto representa un verdadero obstáculo para un jugador o una jugadora de ejercer su actividad deportiva y su derecho a la resolución del contrato, ya que si una futbolista no puede extinguir su relación con el club «sin el consentimiento» de este ultimo, evidentemente se limita a las futbolistas la posibilidad de competir al extranjero.

Además, un jugador o una jugadora que rescinde su vinculo con el club, presumiblemente sin mantener buenas relaciones con el equipo de origen y con sus directivos, viene obligado a reinscribirse con dicho club una vez regresa a Italia. Una norma así en el fútbol profesional habría comportado el bloqueo total del mercado de fichajes.

Al igual que en Portugal, donde la federación portuguesa propone un vinculo deportivo más flexible y laxo, en Italia el vinculo deportivo representa un obstáculo importante a la circulación y transferencia internacional de los jugadores: el problema más evidente es que este vinculo se aplica solo a los jugadores no profesionales, por lo tanto, no capta las mayores atenciones como visto por el anterior supuesto jurídico relativo al fútbol no profesional.

El vínculo deportivo consiste en el enlace federativo que se crea entre el futbolista y el club después de la inscripción del jugador en la federación: en base a este vinculo, el futbolista queda involuntariamente obligado a ejercer su actividad deportiva exclusivamente a favor del club por el que fue inscrito en la federación italiana.

Como he expuesto anteriormente, este vínculo es vigente solo para los futbolistas no profesionales: en el periodo entre los catorce y los dieciséis años, los futbolistas no profesionales pueden inscribirse en la federación solo anualmente, es decir, solo con una ficha anual.

Empero, a menudo los clubes, sin la voluntad de las familias y de los jugadores, al término del citado periodo, inscriben a los jugadores no profesionales con un vínculo plurianual, que, en base al artículo 32 de las Normas Organizativas Internas Federativas, quedará en vigor hasta los veinticinco años de edad del futbolista no profesional.

En consecuencia, el jugador quedará vinculado por nueve temporadas con el club que realizó la inscripción y no podrá transferirse ni en territorio nacional ni al extranjero.

Para liberarse del vínculo deportivo el futbolista no profesional posee cuatro opciones: acuerdo expreso con el club de acuerdo con lo previsto en el artículo 108 de las Normas Organizativas Internas Federativas; no participación en cuatro partidos oficiales durante la temporada frente a lo establecido por el artículo 109 de las normas federativas; cambio de residencia a la luz del artículo 111 de las Normas Organizativas Internas Federativas; y, en fin, suscripción de un contrato de futbolista profesional en base al artículo 113 de las Normas Organizativas Internas Federativas.

En base a la primera opción, el artículo108 de las Normas Organizativas Internas Federativas establece que el futbolista no profesional necesita de un acuerdo con el club de pertenencia para transferirse a otro club; tal acuerdo es de difícil realización y a menudo los equipos piden una suma de dinero para formalizar tal acuerdo.

La segunda opción para el futbolista no profesional definida en el artículo 109 de las Normas Organizativas Internas Federativas es de difícil realización dado que es el club quien decide sobre las causas de exclusión del jugador.

Otra norma realmente perjudicial para el desarrollo de las carreras de los futbolistas no profesionales es la definida en el artículo 111 de las Normas Organizativas Internas Federativas, por lo que concierne el cambio de residencia.

El cambio debe tener lugar en una región no limítrofe a la región de residencia del club de pertenencia, y el vínculo deportivo caducará solamente transcurrido un año natural después de haber realizado el cambio de residencia, algo que evidentemente, impide el desarrollo deportivo del futbolista.

Tal límite temporal se reduce a noventa días si el cambio de residencia viene efectuado por todo el núcleo familiar y si el futbolista es menor de edad.

Por otra parte, también en el caso en que el futbolista no profesional consiga un contrato de futbolista profesional, al amparo del artículo 113 de las Normas Organizativas Internas Federativas, es necesario el acuerdo del club de procedencia para eliminar el vínculo deportivo, razón que a menudo bloquea el traspaso.

Para concluir, las normas federativas italianas enuncian unas limitaciones evidentes a la libre circulación de los futbolistas y, por lo tanto, sería necesaria una intervención, incluso de parte de los entes deportivos internacionales, para la resolución de esas contradicciones jurídicas que comportan, evidentemente, una antinomia con las normas internacionales sobre las transferencias de los futbolistas y con los derechos y libertades fundamentales del derecho comunitario.
 

VII. CONCLUSIONES

En definitiva, la FIFA se ha mostrado justamente preocupada por solucionar una lacra del fútbol, como es el tráfico de menores, fijando también unas garantías que permitieran a los jugadores no sufrir la distancia de sus propias familias, exigiendo, por ejemplo, que el club de destino garantice la acogida del jugador en una familia anfitriona.

Empero un futbolista no padecería las consecuencias de un traslado internacional si ese traslado se realizase con su misma familia.

Si la transferencia internacional se realiza con la familia, aunque fuera una familia de una sola persona, como en el caso de Oscar Bobb antes citado, entonces debería ser siempre permitido el traslado, más aún cuando la madre, o el padre posee todos los recursos económicos y educativos para garantizar el buen desarrollo del menor.

Asimismo, si la transferencia internacional se realiza con todo el conjunto familiar, a mayor abundamiento, no deberían existir restricciones: el caso de John Kenneth Hilton, quien disponía de todo el apoyo y tutela de sus padres, es explicativo de ello.

Con la restricción establecida por el artículo 19.2.a) del Regulations on the Status and Transfer of Players, se termina con vulnerar unos derechos y libertades fundamentales que son pilares del Derecho comunitario, a saber, el derecho de asociación y la libre circulación de las personas y de los trabajadores, reconocidas como tales en la Carta Europea de Derechos Fundamentales.

Asimismo, con la mencionada limitación, se puede perjudicar también la patria potestad o responsabilidad de los padres de los futbolistas, que consiste en decidir libremente sobre el futuro de los hijos, de acuerdo con la personalidad de los menores, velar por ellos y garantizarles una formación integral, que incluiría incluso el fútbol.

Por lo tanto, debería reflexionarse sobre la posibilidad de derogar y permitir la transferencia internacional de los menores acompañados de sus padres, con o sin razones vinculadas al fútbol.

Asimismo, la conclusión que propongo a través de este trabajo es que, en las normas jurídicas deportivas, no deberían existir discriminaciones entre futbolistas profesionales y no profesionales y que unas normas federativas no deberían causar perjuicios solamente a una categoría de futbolistas, vulnerando las libertades y los derechos fundamentales como la libre circulación o el derecho de asociación.

Por consiguiente, sería precisa una intervención normativa para garantizar una homogeneidad plena de las normas sobre las trasferencias entre los diferentes ordenamientos deportivos.

 

© AEDD 2020

 

Silvio Bogliari
Máster en Derecho Deportivo
Abogado

 

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[1] I. Obong Nkang, «Europe’s search for soccer’s next big star is driving a modern-day slave trade», en https://qz.com/africa/1687177/european-football-drives-modern-slave-trade-of-young-africans/

[2] Alternative Africa, «Alone in Europe: the story of young, talented african footballers abandoned in Germany», en https://alternativeafrica.com/2018/04/07/alone-in-europe-the-story-of-young-talented-african-footballers-abandoned-in-europe/

[3] P. Lepidi, «En Afrique, quand le rêve de football aboutit à la traite d’êtres humains», en https://www.lemonde.fr/afrique/article/2018/02/18/en-afrique-quand-le-reve-de-football-aboutit-a-la-traite-d-etres-humains_5258873_3212.html

[4] P. Y. Henry, «Afrique. Un nouvel esclavage?», en https://www.letelegramme.fr/informations/football-un-nouvel-esclavage-25-02-2018-11865812.php

[5] CAS 2012/A/2862: «Il ne pouvait être établi de manière claire et indubitable que les parents du joueur s’étaient installés en France pour des raisons qui n’étaient en aucune manière liée au football».

 

 

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