¿Para cuándo un Plan de Seguridad Acuática estatal?

La Federación Española de Salvamento y socorrismo, un año más, desde su constitución en 1961 ha pedido la unión de administraciones en relación al tema de la concienciación de los ahogamientos, y la creación de un plan de seguridad acuática. Se lleva años solicitando que los Ministerios implicados presten atención a este problema intentando gestiones en todos los ámbitos (medio ambiente, costas, educación, sanidad, así como el propio Consejo Superior de Deportes). Desde la Federación Española de Salvamento y Socorrismo se ha puesto en marcha una campaña, vía redes sociales, con la que se pretende concienciar a toda la sociedad acerca de este problema, que conlleva un número importante de ahogamientos cada año. De hecho, este año de 2017 lleva ya en su funesto haber más de ciento cincuenta y cinco víctimas, y el verano acaba de comenzar.

Ya el año pasado se presentó una Proposición No de Ley en el Congreso de los Diputados sobre este tema, pero todo sigue igual. Lo que distingue a este país, al respecto, tiene que ver con una falta de normativa estatal de regulación de la seguridad acuática, unido a una escasez de señales en referencia a todo el concepto de seguridad de los usuarios de estas prácticas, con la nula existencia de estadísticas que pongan señales de alertas a este problema. Y más en un país que vive del sol y de sus playas, como reclamo del sector turístico. Y todo ello a pesar del Real Decreto 742/2013, de 27 de septiembre, por el que se establecen los criterios técnico-sanitarios de las piscinas, en cuya disposición adicional 1.ª, referida a las actuaciones del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, el cual:

“a) Elaborará un informe técnico anual sobre la calidad de las piscinas en España, en base a la información remitida por cada comunidad autónoma o ciudades de Ceuta y Melilla, que pondrá a disposición del ciudadano y las administraciones en su página web.

  1. b) Elaborará material divulgativo sobre protección solar y prevención de ahogamientos, traumatismos craneoencefálicos y lesiones medulares; guías sobre las buenas prácticas en el mantenimiento de las piscinas; así como una guía para el diseño del programa de autocontrol.
  2. c) Planificará, coordinará y evaluará programas nacionales destinados a prevenir riesgos específicos por el uso de piscinas y sus instalaciones”.

Una vez más, aquel aforismo que señala que el papel lo aguanta todo, pero nada se ha desarrollado y cumplido, a pesar de lo regulado. Y es absolutamente necesario, sin duda, y más teniendo en cuenta que no se ha procedido aún llevar a cabo un escenario de cuantificación del problema; además de un mapeo de los espacios de especial riesgo. Pues en lo que tiene contabilizado la propia Federación contiene el hecho de que, efectivamente, muchas de las muertes producidas en las playas, sólo un diez por ciento contaban con servicio de vigilancia. A lo que se añade, según la propia Federación, el hecho de una falta de política de armonización de todo el Estado en esta dirección, capaz de ofrecer una concienciación del problema, ante una ausencia de una normativa unitaria y eficaz a lo que cada año constituye un desastre de fallecimientos.

Por lo que convendría, que el propio Ministerio de Sanidad se ponga a dar virtualidad a lo que su Real Decreto le obliga, además de ser capaz de liderar una política que diseñe un verdadero plan de seguridad acuática.

 

María José López González
Abogada

 


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