La cobertura de vacante en el supuesto de descenso de un equipo dependiente por descenso del principal (A propósito de la plaza en 2.ª B del RCD Mallorca B)

Todos los años, al término de la temporada, debido a una defectuosa reglamentación federativa, nos encontramos con contenciosos y disputas entre varios clubes que pretenden ocupar una plaza que, por algún motivo, ha quedado vacante, evitando de esta forma el descenso o logrando un ascenso no conseguido en los terrenos de juego.
            Este año el contencioso ha surgido como consecuencia del descenso del primer equipo del RCD Mallorca SAD a 2.ªB que, en virtud de lo dispuesto en el artículo 196.1 del Reglamento General de la Real Federación Española de Fútbol, conlleva el descenso a 3.ª de su equipo dependiente, el Mallorca B, con lo que éste deja libre una plaza en la división de bronce del fútbol español.
            Pues bien, a la vista de la muy confusa reglamentación federativa, no resulta fácil determinar a qué entidad deportiva corresponde la plaza que deja vacante el Mallorca B. De hecho, ya son tres los clubes que la han solicitado formalmente: el Linares Deportivo, descendido a 3.ª en el Grupo III de 2.ªB y los clubes del Grupo XI de 3.ª Poblense y Peña Deportiva de Santa Eulalia, si bien éste aún puede lograr el ascenso por méritos deportivos.
            El artículo 196.1 del Reglamento General de la Real Federación Española de Fútbol, tras establecer que el descenso del equipo principal de un club acarrea el descenso del dependiente [apartado a)], determina que las vacantes que se produzcan por dicha causa serán cubiertas «atendiendo a los principios regulados en el apartado 1 del siguiente artículo» [apartado c)].
            Pero, cuando acudimos al artículo 197, cabe advertir que, en su apartado 1, no se refiere a tales principios y sí a un supuesto concreto y diverso: la renuncia al ascenso por el club al que, según puntuación, se le ha atribuido. En ese caso, «tal derecho (de ascenso) corresponderá al inmediatamente siguiente mejor clasificado en la competición o, en su caso, fase, que con él hubiese competido».
            Los principios generales en materia de coberturas de vacantes suelen conferir preferencia al mejor clasificado de la categoría inferior que no consiguió el ascenso y sólo en segundo término contemplan la posibilidad de acudir al descendido con mejor clasificación, regla que se completa con la de territorialidad que da prioridad, para cubrir la plaza, a los clubes del mismo grupo en que se produce la vacante.
            Estos principios se basan en diversos argumentos, pero especialmente en la necesidad de mantener el número de integrantes en los distintos grupos, no perjudicando a aquél en el que debe incluirse el equipo descendido, ya que, en otro caso, o bien éste devendría supernumerario, con los inconvenientes que ello comporta, o bien habría que descender a un equipo que finalizó la competición clasificado en puesto de permanencia en la categoría, lo que no es posible.
            Los referidos principios se siguen, de manera minuciosa, en la cobertura de vacantes por causas económicas en 2.ªB (art. 194 RGRFEF). Asimismo, en el supuesto previsto en el artículo 197.2 reglamentario (renuncia), se establece que las vacantes se cubrirán «con sujeción a los principios generales, que no son otros sino el mejor derecho del equipo de la categoría inferior que, con mayor puntuación, no hubiese obtenido el ascenso y, en su caso, el de territorialidad».
            Tales principios –adoptados, por las razones indicadas, en la mayoría de reglamentaciones autonómicas– fueron los seguidos en 2014 en un supuesto análogo al que contemplamos en este comentario. El descenso desde 2.ª del Real Madrid Castilla conllevó el descenso a 3.ª del Real Madrid C, quedando vacante la plaza en 2.ªB de este equipo dependiente. Pues bien, la plaza, solicitada por varios clubes (concretamente, Arenas Club de Getxo, UD San Sebastián de los Reyes, Caudal Deportivo de Mieres, Algeciras CF y Rayo Vallecano CF SAD), fue concedida al Rayo Vallecano B, que, segundo en la clasificación regular, era el equipo de mejor puntuación que no había obtenido el ascenso en el Grupo madrileño de 3.ª
            Este criterio, que –insisto– es el más razonable desde la vertiente sustancial y el que mejor garantiza el correcto desarrollo de las competiciones, en mi opinión ha de ser rechazado en la cobertura de vacante del Mallorca B, por cuanto, según el referido artículo 196.1.c), tal vacante debe cubrirse conforme a lo previsto en el apartado 1 del artículo 197, que concede la vacante al «inmediatamente siguiente mejor clasificado en la competición o, en su caso, fase, que con él hubiera competido». Es cierto que este precepto contempla un supuesto de ascenso y no de un no descenso, pero, en definitiva, establece unas exigencias para la cobertura de la vacante que sólo pueden ser cumplidas –en una interpretación ciertamente generosa del precepto– por un club de la misma categoría. El equipo inmediatamente mejor clasificado en la competición en la que se produce la vacante es, de los descendidos, aquél con una mejor puntuación. Un equipo de inferior categoría no está en la misma competición y, por ende, nunca habrá competido en la temporada que concluye con aquél que deja la plaza y produce la vacante.
            En suma, la remisión del artículo 196.1.c) al artículo 197.1 no puede interpretarse sino en el sentido de que el criterio de cobertura de vacante en el supuesto de descenso de los equipos dependientes por descenso del principal es el establecido para la cobertura de vacantes por renuncia al derecho de ascenso. La referida expresa remisión al apartado 1 impide aplicar el criterio del apartado 2 del artículo 197 y tampoco los principios de cobertura de vacantes por causas económicas previstos en el artículo 194.
            La plaza vacante por el descenso del Mallorca B corresponderá, pues, al equipo de 2.ªB que, descendido a 3.ª, haya logrado una mejor clasificación, determinación que también depara dificultades interpretativas. Si únicamente se tiene en cuenta la fase regular, el descendido con mejor puntuación es el CD Mensajero, con 46 puntos. En cambio, si se computa el play-off para eludir el descenso, el Linares Deportivo alcanzaría también los 46 puntos (45 más uno por su empate con el Real Burgos CF), siendo igual la diferencia de goles obtenidos y recibidos, pero, al haber logrado 41 goles (48 en contra) por 40 (47 en contra) del CD Mensajero, resultaría ser el mejor de los equipos descendidos.
            Sea cual sea la solución final en este caso, queda patente la necesidad del establecimiento reglamentario de criterios uniformes que sirvan para resolver indubitadamente la cobertura de las distintas vacantes que, por cualquier motivo, puedan producirse, eliminando los preceptos ambiguos y discordantes, cuando no contradictorios, conducentes a situaciones inconvenientes para la certeza y seguridad que deben presidir las competiciones futbolísticas.

 

Antonio Millán Garrido

 

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