Reclamación por un balonazo en un partido de fútbol y responsabilidad extracontractual

La Sala Primera de lo Civil del Tribunal Supremo ha pronunciado recientemente la Sentencia número 122/2018 de 7 de marzo, con la que desestima el recurso de casación presentado por una espectadora contra el Real Zaragoza CF y contra Generali España, que solicitaba que se condenase a los demandados a que indemnizaran solidariamente a la actora por las lesiones sufridas como consecuencia de un impacto que le produjo una grave lesión ocular. La Sentencia no lo detalla, pero es significativo que las secuelas estuvieran tasadas en la cantidad de 30.891 euros. El impacto fue recibido en los ojos, por un balón lanzado desde el terreno de juego en el calentamiento previo al partido Real Zaragoza-Atlético de Bilbao, celebrado el día 10 de mayo de 2013, en el Estadio de La Romareda, cuando se encontraba ocupando su asiento de la Grada Sur, detrás de la portería.

La Sala en casación, en la línea de lo dictado previamente en la Sentencia número 214/2015 de la Audiencia Provincial de Zaragoza, Sección 4.ª, de 25 de junio de 2015, determinó una falta del título de imputación que justifique la responsabilidad del club de fútbol y su aseguradora como consecuencia del referido impacto recibido por la espectadora en un ojo por el balón lanzado desde el terreno de juego en el calentamiento previo al partido. La Sala además resalta lo siguiente: «tampoco se ha infringido el artículo 1.902 del Código civil, para que nazca la obligación de responder de los daños ocasionados a una espectadora en un partido de fútbol, en lo que se ha denominado imputación objetiva, con nexo de causalidad tanto desde el punto de vista físico como desde el jurídico». Por tanto, dicho nexo causal desaparece desde el momento en que la espectadora asume un riesgo propio del juego o espectáculo que conoce. Además, ese riesgo que se crea no es algo inesperado o inusual del que deba responder el organizador del evento.

Siguiendo el razonamiento de la anterior Sentencia desestimatoria, el Alto Tribunal medita que es indiferente que, por el mero hecho de haber acontecido durante el calentamiento, sea más complejo para los espectadores estar atentos a los balones que se chutan desde el césped, pues el calentamiento forma parte del mismo espectáculo, es parte del partido. No es una minucia además apuntar que además ya se puede acceder al estadio para presenciarlo.

Por ello el Tribunal Supremo desestimó el recurso de casación, con expresa condena en costas para la recurrente de ambos recursos, sin entrar a valorar el argumento ofrecido por la lesionada, que sostenía que no había redes de protección colocadas en los fondos, hecho que en otras temporadas o partidos sí se hacía, al menos en el calentamiento, precisamente para minimizar este riesgo. No cabría en principio reclamar por las lesiones sufridas como espectador: los clubes de fútbol no son responsables de los daños derivados del deporte al espectador, durante el transcurso de un encuentro.

Así son las cosas, se traslada la responsabilidad a la víctima, que controla y asume esta «fuente potencial de peligro» y debe asumir las consecuencias derivadas del mismo.

(Publicado en ABC de Sevilla el 15 de mayo de 2018)

 

María Laffitte Ageo
Abogada

 

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