Probabilidades de éxito en la impugnación de decisiones arbitrales en el marco de las competiciones internacionales

Los clubes enfrentan un reto mayúsculo a la hora de impugnar una decisión arbitral adoptada en el marco de una competición deportiva internacional. En la mayoría de las ocasiones, por desgracia para los clubes recurrentes, sus probabilidades de éxito son realmente reducidas, corriendo sus alegaciones y pretensiones suerte desestimatoria.

Para hablar de impugnación de decisiones arbitrales en el ámbito de las competiciones deportivas internacionales, resulta preceptivo acudir a lo establecido por el Código Disciplinario de la FIFA. Concretamente, su artículo 9 nos indica que ‘‘las decisiones que tome el árbitro sobre el terreno de juego son definitivas y no serán revisadas por los órganos judiciales de la FIFA'’. No obstante, al igual que suele hacerse en las normativas disciplinarias federativas, el segundo apartado del mencionado artículo establece que ‘‘en los casos en los que una decisión arbitral esté basada en un error manifiesto, los órganos judiciales de FIFA solo podrán revisar las consecuencias disciplinarias de dicha decisión’’. Este apartado abre una puerta de reducidas dimensiones a los clubes a la hora de recurrir este tipo de decisiones arbitrales. El club deberá tratar de acreditar la existencia de un error material manifiesto que permita dejar sin efectos disciplinarios la decisión adoptada por el colegiado en el terreno de juego.

Ahora bien, hemos de tener muy presente el contenido del artículo 9.3 del mencionado Código Disciplinario de FIFA, puesto que a través del mismo se deja claro que ‘‘únicamente serán admisibles las protestas por una amonestación o una expulsión del terreno de juego tras doble amonestación si el error del árbitro consistió en confundir la identidad del jugador’’. Este precepto limita considerablemente la actuación de los clubes a la hora de impugnar una decisión arbitral de esta naturaleza, puesto que, salvo que el colegiado se confunda a la hora de mostrar la amonestación al jugador que efectivamente cometió la acción susceptible de sanción, algo realmente improbable desde la implementación del VAR, no podrán formular alegación alguna tendente a revertir las consecuencias disciplinarias de la decisión adoptada por el colegiado.

Si observamos las infracciones en partidos o competiciones, podemos ver que el artículo 14 del Código Disciplinario FIFA hace mención a la ‘‘conducta incorrecta de los jugadores y los oficiales’’, sancionándose actuaciones como: evitar un gol o una ocasión manifiesta de gol del equipo adversario, mostrar desaprobación con palabras o acciones, forzar una tarjeta amarilla o roja, juego busco o grave, provocación a los espectadores, agresiones, amenazas, etc. La sanción a imponer será graduada en función de la gravedad de la conducta realizada por el jugador.

Por su parte, el artículo 18 del Código Disciplinario FIFA establece que las federaciones y sus clubes tendrán derecho a presentar protestas frente a la comisión disciplinaria en un plazo de 24 horas desde la finalización del partido en cuestión, incluyendo una exposición de motivos. En lo que respecta a las protestas frente a las decisiones arbitrales, estas únicamente serán admisibles si tienen como objeto ‘‘un error manifiesto del árbitro según se define en el artículo 9 de este Código, en cuyo caso la protesta solo podrá referirse a las consecuencias disciplinarias de dicho error’’.

Los órganos judiciales de FIFA (Comisión Disciplinaria y Comisión de Apelación) serán los encargados de determinar el tipo y la extensión de las medidas disciplinarias que proceda imponer en función de los elementos objetivos y subjetivos de la infracción, teniendo en cuenta las circunstancias concretas de cada caso.

En caso de que la Comisión Disciplinaria imponga una determinada sanción a un jugador en base a una decisión arbitral, su club estará legitimado para recurrirla ante la Comisión de Apelación, la cual es ‘‘competente para resolver sobre los recursos interpuestos contra las decisiones de la Comisión Disciplinaria que no hayan sido declaradas firmes’’. Por último, el artículo 52 del Código Disciplinario FIFA establece que ‘‘contra las decisiones adoptadas por la Comisión Disciplinaria y la Comisión de Apelación cabrá la interposición de un recurso de apelación ante el TAS, conforme a lo establecido en los artículos 56 y 57 de los Estatutos de la FIFA’’.

Si acudimos al artículo 57.3 de los Estatutos de la FIFA podremos ver como se determina que el TAD no conocerá asuntos relacionados con ‘‘violaciones de las Reglas de Juego’’ ni con ‘‘suspensiones de hasta cuatro partidos o de hasta tres meses, con excepción de decisiones sobre dopaje’’.

En definitiva, podemos llegar a la conclusión de que las posibilidades de lograr un pronunciamiento favorable a la hora de impugnar una decisión arbitral en el ámbito de las competiciones deportivas internacionales son realmente reducidas. Los clubes enfrentan una ardua tarea a la hora de tratar de acreditar la existencia de un error material manifiesto que, incluso en algunas ocasiones, viene acotado únicamente a la posibilidad de alegar un error a la hora de determinar la identidad del jugador.

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