Antonio Rivero: «Los primeros clubes deportivos (II)»

Antonio Rivero, doctor en Geografía e Historia y Licenciado en CAFYD, ha publicado en MUNIDEPORTE la segunda parte de su trabajo «Los primeros clubes deportivos».

La manera de entender la práctica deportiva provocó duras polémicas casi desde sus comienzos, especialmente, la cuestión de si la práctica deportiva debía ser amateur o profesional. En principio, cuando el deporte era un signo de distinción social de la aristocracia y la burguesía británica, el amateurismo era la única forma posible de competición.

Con el tiempo, la profesionalización fue una opción por las que se iban decantando los distintos deportes y deportistas según su extracción social y otras cuestiones, que en aquellos años determinaban el nuevo universo deportivo y que servían para un continuo debate. Eran tiempos en que se dirimía la “propiedad” del deporte y la manera de presentarlo ante la sociedad tenía mucha importancia. Eran momentos cruciales para su futura expansión.

Desde sus primeros momentos, el deporte fue un medio de promoción social. Los buenos deportistas solían gozar de la simpatía y la admiración del resto de la sociedad. Cuando estos procedían de las clases más humildes tenían, gracias al deporte, más facilidad para optar a trabajos cercanos a las clases sociales más acomodadas. A partir de mediados del siglo XIX, los primeros profesionales atrajeron la atención de los clubes formados por miembros de las clases medias que comenzaban su incorporación a la organización y fomento del deporte, actividad nueva y prestigiosa de la que no querían quedarse apartados.

Los clubes y asociaciones dictaron e implantaron duras normas sobre el amateurismo. Como ejemplo podemos decir que cualquier trabajador que en su vida cotidiana tuviera que realizar ejercicios corporales (marinero, albañil, etc.) era considerado como profesional y por lo tanto no podía participar en las pruebas organizadas por clubes amateurs. Ni que decir tiene que en estas restricciones se dejaba ver un interés de clase, tratando de impedir la participación de miembros de otros sectores sociales, mal vistos entre los habituales practicantes de actividades “tan selectas”.

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Fuente: MUNIDEPORTE

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