El derecho natural al cuerpo en movimiento

El hecho deportivo como fenómeno social ha evolucionado a lo largo del siglo XX y en las primeras décadas del siglo XXI, dando lugar a manifestaciones tan distintas que, cada vez, se hace más difícil aplicar el término deporte de forma genérica. Utilizando el fútbol como modelo, si observamos un partido en el recreo de un centro de enseñanza, el que realizan unos amigos que han quedado en su tiempo libre, el que juega un equipo en la competición infantil federada o el que disputa la selección española, podemos preguntarnos si todos forman parte de una misma realidad social. En este sentido, el profesor José María Cagigal, primer director del INEF de Madrid y fallecido en el accidente aéreo de Barajas el 7 de diciembre de 1983, ya manifestaba que «la palabra deporte, avanzada ya la segunda mitad del siglo XX, evoca realidades humanas y sociales muy diferentes» («Ocio y deporte», en Citius, Altius, Fortius, t. XIII, INEF, Madrid, p. 84).

Mientras que unas tendencias de práctica deportiva se institucionalizan y burocratizan cada vez más, por diversas razones como es su mercantilización, otras pretenden orientarse a una actividad física y deportiva saludable, en la que las instalaciones y equipamientos deportivos no son tan necesarios o imprescindibles: «… se puede practicar deporte auténtico primordial, sin necesidad de extensos campos y canchas, ni de material de primera calidad. Se puede convertir parte de la propia circunstancia diaria en espacio y tiempo deportivos», decía Cagigal (ob. cit., p. 116).

En definitiva, en estos momentos de pandemia provocada por el coronavirus, que afecta a la población a nivel mundial, no está de más recordar que el ser humano necesita de la actividad motriz para desarrollar una vida saludable y de calidad. Además, debemos ser conscientes que este aprendizaje debe convertirse en un hábito higiénico, impulsado en el seno de la familia, pero que debe recibir el tratamiento adecuado en el marco del sistema educativo. Este es el método más eficiente que puede contribuir a forjar una ciudadanía activa, que ponga freno a esa otra pandemia que se generaliza de manera progresiva y silenciosa, como es el sobrepeso y la obesidad. Una pandemia, así catalogada por la Organización Mundial de la Salud, que provoca miles de muertes cada año, mientras que los poderes públicos tratan de hacerle frente con campañas, más publicitarias que efectivas.

Las personas deben reclamar su derecho natural al cuerpo en movimiento, para que, desde las edades más tempranas, el ejercicio y la actividad física formen parte fundamental del currículo escolar en todos los niveles de la enseñanza. Mientras que no se produzca este cambio profundo, la pandemia provocada por el sedentarismo, seguirá generando otras enfermedades y perjudicando la calidad de vida.

Con esta reflexión, pretendemos recordar a nuestro querido y añorado profesor José María Cagigal que tanto aportó a la teoría y filosofía de la Educación Física y el Deporte en España y que, en un mes de diciembre como en el que estamos, cuando se encontraba en un período de próspera creación intelectual, un desgraciado accidente se lo llevó, dejándonos huérfanos de sus enseñanzas que todavía son válidas para el análisis del «hecho deportivo» en la sociedad actual.

Eduardo Blanco Pereira
Presidente de la Federación de Asociaciones de Gestión del Deporte de España

(Publicado en 21 Noticias el 12 de diciembre de 2020).

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